jueves, 7 de febrero de 2008

¿QUÉ HAY DEBAJO DEL HÁBITO QUE NO HACE AL MONJE?



Dentro de un par de semanas (aproximadamente) tendré que hacer una exposición oral ante un tribunal (académico, no judicial, no penséis mal). Todavía estoy tranquilo pero empiezo a notar un cosquilleo en el estómago.

He leído varios textos sobre cómo hablar en público. Que es importante la presencia...el lenguaje corporal...esquemas previos...ensayos... todo tipo de pautas, argucias, estudios y estrategias para exponer con claridad y convencer al oyente.

Siempre elijo el camino complicado pero soy una persona sencilla (que no simple). De entre todas las teorías para una correcta oratoria me quedo con la que creo que será la más efectiva, un método más científico: imaginarme a todos en pelotas.

Es curioso cómo nos enfrentamos a la desnudez. Para los que no tenemos un cuerpo bonito, causa complejos y nos hace sentir vulnerables, como en el sueño donde todos están vestidos menos tú (quiero conseguir el efecto contrario). Cuando dos personas están desnudas y juntas, se crea un lazo especial: la piel en toda su extensión toca cálidamente a otra piel. Sobran las palabras y es tiempo para suspiros... Cuando hay varias personas desnudas (¡despiporre!) y tú eres el único vestido, se crea una barrera y una distancia brutal. Es el efecto Spencer Tunick.

Sólo me preocupa una cosa: que mi imaginación se desborde...no controle la situación y le diga al Catedrático...” ¡dame un bezito!”

1 comentario:

Aguete dijo...

rA pesar de que debería estar acostumbrada...odio hablar en público!!...y bueno, por mucho que me mentalice, lo odio, olvido eso de imaginarme a la gente desnuda y no me tomo ni un lexatín. Me gusta ir con todos mis sentidos al 100%...no sé cual es mi truco en concreto...pero una vez empiezo a hablar..creo que pasa todo...el peor momento es la espera...dan ganas de salir corriendo, pero al final todo fluye...absolutamente todo!!..ya lo verás!...y buscaré tecnicas!!jeje